9 de julio de 2026
Te hiciste profesor/a sabiendo que la palabra de un docente iba acompañada de presunción de veracidad, respeto y peso institucional.
Sabías que exigir el máximo a un alumno era la mayor muestra de respeto hacia su potencial.
Hoy, la corriente ideológica dominante ha invertido los roles por completo.
Si un alumno suspende porque no ha estudiado, el problema parece ser tu metodología didáctica, tu falta de «inclusividad» o tu rigidez evaluadora.
La cultura del esfuerzo ha sido catalogada casi como algo negativo y la frustración natural que conlleva el aprendizaje se evita a toda costa para no «dañar» la autoestima del alumno.
Esta devaluación deliberada de la enseñanza ha minado por completo la autoridad dentro del aula.
Los profesores se encuentran atados de pies y manos ante faltas de respeto continuas, amparadas por normativas que protegen el comportamiento subjetivo por encima del rendimiento objetivo.
Los sindicatos tradicionales, financiados y acomodados en sus estructuras institucionales, llevan años mirando hacia otro lado, tolerando este deterioro institucional a cambio de mantener sus cuotas de poder.
En APIA no somos liberados desconectados de la tiza y el examen.
Vivimos el desgaste diario en los institutos de Andalucía y sabemos que la autoridad no se negocia: se legisla y se defiende.
Necesitamos recuperar la dignidad del docente.
Y la única forma de forzar a la Administración a dar marcha atrás en sus políticas pedagógicas es demostrando nuestra fuerza colectiva en las urnas y en el día a día.
El cambio real empieza con tu afiliación hoy.