6 de agosto de 2026
Hora del recreo o cambio de clase.
Un alumno falta al respeto gravemente a un compañero o a ti mismo en el pasillo.
Actúas de inmediato, impones el orden y tramitas la correspondiente amonestación o parte de convivencia.
Sin embargo, días después compruebas que la sanción se diluye, se retrasa o se archiva bajo el pretexto normativo de «no estigmatizar» o aplicar una «disciplina exclusivamente emocional»…
Las corrientes ideológicas que dominan la legislación actual ven cualquier figura de autoridad académica como algo «opresivo» o «retrógrado».
El resultado de ese buenismo de despacho lo sufrimos nosotros en el día a día: aulas ingobernables, pérdida del respeto básico y un desgaste psicológico brutal para el docente.
Nos han desarmado.
Al restarle valor a la autoridad del profesor de Secundaria y FP, no solo se deteriora la convivencia, sino que se destruye el clima necesario para que los alumnos que sí quieren aprender puedan hacerlo.
Los sindicatos tradicionales callan ante este modelo que quema a los claustros y, lo que es peor, recurren de forma frecuente a la denominación de situaciones «normales» e «inherentes a nuestra profesión».
APIA no.
Nosotros defendemos que el profesor es la máxima autoridad dentro del aula y del centro, y que sin orden y respeto no hay educación posible.
Estamos construyendo una alternativa fuerte e independiente para recuperar las riendas de la enseñanza pública andaluza.
Defiende tu autoridad.
Recuperemos el respeto en los institutos.