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Científicas olvidadas / 07ras 100tíf1ca5

Científicas olvidadas / 07ras 100tíf1ca5

Huyendo de la mundanal avalancha de manidos temas de actualidad educativa (nuevas Órdenes, inclusión educativa, escolarización, oposiciones, jubilación anticipada, convocatorias urgentes de bolsas, y plazas, llamamientos de SIPRI, cobertura de bajas, medidas Covid-19 –vacunación, purificadores, mascarillas FFP2–, interinidades en el exterior, resoluciones de proyectos y programas et alii) que pueden llegar a provocar una auténtica saturación, reflexionemos, tratando de huir de ciertos tópicos y lugares comunes, sobre una celebración (de los cientos que hay) ya acontecida, el Día Internacional de la mujer y la niña en la ciencia.

Estando de acuerdo con sus objetivos y fines de lograr el acceso y la participación plena y equitativa de las mujeres y las niñas en la ciencia, me gustaría introducir un pequeño matiz. Como persona “de letras” quiero reivindicar la labor científica de muchísimas mujeres “de letras”, es decir, quiero clamar por la consideración como científicas de las disciplinas del ámbito de las Humanidades y las Ciencias Sociales y de camino superar los estereotipos y prejuicios hacia la denominación “de letras”, denostado membrete objeto de menoscabo. Si las mujeres y niñas en las ciencias tienen que romper un techo de cristal, las mujeres y niñas en las letras tienen que romper un cristal blindado. Ahí va mi disparo de palabras (balas, balas, balas… que diría Alberti): hay muchísima ciencia en las letras y muchísima ciencia más allá de las ciencias.

La ciencia es el conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente. El método científico es un proceso sistemático por medio del cual se obtiene el conocimiento científico basándose en la observación y la experimentación. Muchas mujeres de letras a lo largo de la historia han aplicado y aplican el método científico y el método empírico en sus investigaciones. Recordemos, por ejemplo, a María Moliner, excelente lexicógrafa y “académica sin sillón”, o a María Zambrano, filósofa y figura capital del pensamiento español del s. XX. Recordemos a todas esas lingüistas, historiadoras, geógrafas, juristas, sociólogas, antropólogas, economistas, etc. que han aplicado y aplican la ciencia y la tecnología en sus estudios. Son muchas las mujeres que investigan en los Institutos de Humanidades y Ciencias Sociales del CSIC. Son muchas las mujeres que trabajan cada día en distintos puestos, contribuyendo a la ciencia e integrando la tecnología desde las artes digitales del cine y la animación, la ilustración y la fotografía o el diseño de moda y textil. No olvidemos a las innumerables mujeres que se han dedicado y se dedican a las Ciencias Musicales, a las Ciencias del Deporte, a las Ciencias de la Educación o a las Ciencias de la Danza.

En definitiva, son muchas y de muchos ámbitos las mujeres científicas que son y deben ser un referente visible y un ejemplo para esas niñas del s. XXI que han de recibir una formación a conciencia, holística e integradora en ciencias y en letras, sin desdeñar ni menospreciar nada, con el objetivo de forjar personas completas y polivalentes. Ojalá en el próximo Día Internacional veamos muchas más mujeres y niñas con conciencia de lo que es la ciencia.

Ignacio José García García

 

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