
15-7-2010
El Consejo de Gobierno aprueba el nuevo reglamento orgánico de los IES (ROC) con toda su carga destructiva.
24 de diciembre de 2009
Las sucesivas convocatorias del estrellado programa de "calidad y mejora de los rendimientos escolares" de la Consejería, no han modificado apenas un ápice el "mapa de la dignidad docente" que empezó a configurarse hace algo más de un año y medio y que se mantiene intacto, como estandarte moral, una vez concluido el último proceso de decisión. Solo 32 institutos se han sumado este curso al proyecto, con lo que el rechazo se mantiene en algo más del 80% de los institutos de secundaria.
Las razones de un hecho tan singular (téngase en cuenta que se nos ofrece un estipendio a cambio de aprobar y titular a un mayor número de estudiantes, que no de mejorar su rendimiento) no estriban en "errores de comunicación" (los profesores hemos percibido enseguida las turbias intenciones de la consejería), como quieren hacernos creer los responsables de tamaño desvarío -y, según parece, el articulista del Diario Jaén-, sino en el convencimiento pleno de la afrenta que el "programa de calidad" supone para la profesionalidad y la dignidad del profesorado, y para el futuro de la educación en nuestra comunidad. Intentar cambiar las notas a golpe talonario únicamente denota la catadura moral de quienes, "azotados por el calendario electoral" (en esto lleva toda la razón el articulista) y conscientes de su incapacidad para cumplir con los compromisos de Lisboa, decidieron en su día dar este paso con el único objetivo de conservar sus poltronas, por encima de cualquier circunstancia.
Si los que han regido y rigen los destinos de la educación en Andalucía desde tiempo inmemorial son incapaces de asumir el triste resultado de su gestión y promover los cambios necesarios para corregir su rumbo (el de la educación, porque ellos mismos parecen incorregibles), en lugar de adentrarse en el sinuoso terreno de la compra de aprobados, no habrá solución posible al grave problema de la educación. Y todo hace indicar que no están por la labor, a pesar de las señales enviadas por la consejera poco después de su toma de posesión. Hubiera bastado mostrar algo más de permeabilidad a la opinión de la mayor parte de los profesores y retirar el fracasado "programa de calidad" para comenzar una nueva etapa, si esa era la verdadera intención de la recién estrenada consejera. No ha sido así, y las últimas actuaciones presagian lo peor. Como recoge el artículo del Diario Jaén, la Consejería ha cumplido su amenaza, violando flagrantemente el artículo 14 de la Constitución Española ("Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social)", de premiar a los centros adscritos al "programa de calidad" con profesores de apoyo y un procedimiento diligente para cubrir las sustituciones (sin que, al contrario de la información periodística, "se les vigile y corrija" más), a pesar de que estas medidas no están contempladas en el articulado de la Orden que lo regula, y discriminan claramente a los alumnos (y a sus padres) de los centros no adscritos. Solo nos cabe esperar que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ponga las cosas en su sitio y restaure la legalidad, anulando una norma tan perniciosa, como consecuencia del recurso que APIA tiene interpuesto ante el alto tribunal.
Más aún, como hemos tenido ocasión de comprobar, la consejería tiene la intención de colarnos, por la cara, el programa que hemos rechazado muy mayoritariamente, en el futuro nuevo reglamento de los institutos (ROC), sometiéndonos al dictado de un proyectado departamento de "innovación y calidad" y demás artefactos ideológicos concebidos como herramientas de sometimiento en manos de todopoderosos directores. Pero esto merece un capítulo aparte que afrontaremos en su momento.